Una vez pasada la puerta, aparece la gran finca y todo es espacio. Una naya abierta en todo el ancho de la finca. Aquí se puede pasar un buen rato, desde el amanecer hasta el atardecer, utilizando la zona de barbacoa, mesas y sillas para acomodar a toda la familia. Cuando entras por una de las puertas, entras en el siglo pasado sin sentir que tienes que renunciar a todos los lujos. Dondequiera que mires, sientes que hay una historia. Todas las paredes y estanterías recuerdan a las cuidadosamen...
Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar el uso del sitio web y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias sobre la base de un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas). Para más información visite nuestra página de
Política de Cookies